|
H A C I E N D O L A E S Q U I N A
(A n é c d o t a s II) Habiendo pasado ya un par de meses de trabajar en mi nuevo oficio me sentía más segura con mis clientes y tenía un poco más de experiencia callejeando. Aprovechando el dinero que podía juntar de esa manera fui donde mi amiga a darle las gracias por aquel favor y devolverle el dinero prestado para la compra del body y las ligas, que tantas satisfacciones me daban hasta ese momento. Era tiempo de ampliar un poco el vestuario, entonces fui compras durante el día para estrenarlo a la medianoche, lista para trabajar de nuevo. Llevaba una minifalda de lycra negra muy corta y un top súper corto negro también (a propósito para mostrar las tetas cuanto pudiera) y debajo una medibacha de red rosa, con una gran abertura redonda en la entrepierna que me dejaba la concha y el culo completamente a la vista y accesibles. Y en los pies, tacos altos de color negro. Así como estaba me maquillé y llevándome mi bolsito de mano de siempre bajé a la calle a empezar mi noche. Parada en la esquina que ya ocupaba como propia esperé un rato hasta que a las pocas cuadras vi doblar un auto, por lo que me apure "a poner la mercadería en vidriera" (como dice una amiga mía). Si bien el top era corto y me abultaba las enormes tetas que tengo, lo bajé lo necesario como para que el borde superior tapara sólo la mitad de los pezones y con la mini hice lo mismo al subirla hasta las nalgas, lo suficiente como para que al mirarme desde atrás no se me vea la cola pero si la vagina. Confieso que a pesar de las noches que pasé y de todo lo que había aprendido todavía se me aceleraba el corazón, pero esto se disipaba enseguida para dar paso a la emoción de entregarme por dinero al primer desconocido que pasara. 12:35 de la noche Venía una fila de autos que pasaron a mi lado dando bocinazos, hasta que finalmente uno paró. Terminaba de bajar la ventanilla y mientras yo me acercaba él preparaba un celular. Me preguntó cuánto cobraba y luego quiso saber si aceptaba hacerlo con dos juntos. Le dije que no había problema y luego de arreglar el precio me abrió la puerta del lado del acompañante para llevarme a un departamento de por ahí cerca. Subimos y al entrar nos estaba esperando mi otro cliente, sentado en un sillón. Nos saludamos y mientras yo dejaba mi carterita con el dinero sobre la mesa (que prefirieron darme por adelantado) me ofrecieron un vasito del whisky que tomaban ellos. Nos sentamos los tres en el sofá, terminando nuestra bebida mientras las manos de ellos ya recorrían mi cuerpo y las mías iban directamente a buscar sus pitos. Después de que me hubieron manoseado a gusto se pararon y se desvistieron al tiempo que yo hacía lo mismo sentada en el sofá. Lo único que conservé fueron las medias, que al tener esa gran abertura en la entrepierna no fue necesario sacarme. Así sentada como estaba se me acercaron los dos con los pitos parados y muy duros, y los agarré a los dos con las manos para excitarlos un poco mas antes de empezar a chupar. Después de manosearlos unos minutos y de dejarles la roja cabeza a la vista abrí la boca para comerme la primera con todo mi placer, mientras con la mano seguía masturbando a mi otro cliente, que ya quería un poco de mi boca para él también. Dejé de chupar a ese por un momento para dedicarme al otro, y unos segundos más tarde me llevé ambas cabezas a la boca para chuparlas y pasarles la lengua a las dos juntas, chupándolas y besándolas de a una por vez para luego volver a comerlas. Ahora que estábamos los tres tan calientes uno de ellos se sentó en el sofá y agarrándome de la cintura me corrió hasta ubicarme entre sus piernas, haciéndome agachar para dejarle a disposición el agujero de mi culo, mientras el otro se me acercó por delante y aprovechando que estaba así inclinada hacia delante me tomó por la cabeza y me metió el pito en la boca otra vez. Engullía su verga dura como loca mientras su amigo me hurgaba con los dedos en el culo, preparándolo para lo que venía y cuando ya lo hubo ablandado a su gusto se reclinó con la verga parada como una columna, dándose palmadas en las piernas en un gesto de invitación a que me siente sobre ella, cosa que hice lentamente y con una sonrisa. Ya parada sobre su enorme cipote, lo agarré para ubicarle la cabeza bien sobre mi ano medio abierto y una vez que ya lo sentí a punto de entrar empecé a sentarme sobre él, lentamente y meneando las caderas hasta dejar sus huevos pegados a mi culo. Mi cara de placer encendió aún más al tipo que tenía delante, que al verme penetrada de esa forma avanzó hacia mí. Profundamente enculada el placer no se hizo esperar y enseguida sentí como me tiraban hacia atrás mientras empezaban a bombearme en el culo enérgicamente. Me agarró de las tetas y las levantó apretándolas, al tiempo que ya estaban por cogerme la concha también, cuando en lugar de eso el tipo hundió la cabeza entre mis piernas abiertas para meterme los dedos y masturbarme mientras su amigo me daba una cogida tremenda. Unos minutos después, me hizo levantar y aproveché para ponerme en cuatro patas entre las piernas de uno de mis clientes, con toda su verga a punto de explotar delante, y dejándole el camino libre al otro para que me montara. Me dediqué a chuparle la pija mientras su amigo se ubicaba por encima de mis caderas y ya estaba apoyando la cabeza en mi ano dilatado, presionando para entrar desesperadamente. Comía una verga mientras otra me atravesaba el culo por segunda vez, dándomela bien fuerte en cada envión, golpeándome la vulva con los huevos furiosamente mientras los gemidos de placer de los tres aumentaban rápidamente. Así pasó un rato hasta que no pude aguantar mas tanto placer y largué un grito al sentir mi primer orgasmo de la noche, disfrutándolo a pleno como toda una puerca. Uno de mis clientes tampoco pudo resistir el verme gozar cogida de semejante manera y dejándose llevar por mi mamada me acabó de repente en la cara, gritando y jadeando mientras su compañero no paraba de bombear y su propia leche me empapaba de la nariz hasta el mentón, salpicándome toda la cara. Con lacara goteando esperma después de semejante orgasmo me dedicaba a juguetear con la lengua en la cabeza colorada y todavía blancuzca de restos de leche mientras los empujones que me daban desde atrás no paraban, haciéndose cada vez mas rápidos. Cada estocada me arrancaba todo tipo de gemidos, haciendo sonar mis nalgas como cachetadas, hasta que finalmente sólo hubo un par de empujones muy profundos. El último fue para clavármela bien adentro y gozar un gran orgasmo en lo más profundo de mi culo, donde me inyectó una abundante cantidad de esperma espeso y caliente, que no paraba de brotar y que rápidamente fluyó hacia adentro de mi culo hasta llenarlo. Mis caras de placer lo decían todo. Luego de haberme dejado su semilla nos quedamos en esa posición unos minutos, todavía penetrada y con el otro pito en la boca, hasta que mi cliente me la sacó del culo y nos levantamos. Me caían algunas gotas de todo ese terrible chorro que me largo, pero nada más. Como ya me habían pagado no hice mas que limpiarme en el baño y luego de vestirme el que me levantó en la esquina me llevo de nuevo hasta ahí, donde seguía trabajando. 02:14 de la madrugada Una hora y pico más tarde y ya bien entrada la madrugada paró un coche, entre varios que pasaban y entre las preguntas usuales me preguntó si atendía a parejas. Admito que la pregunta me tomó de sorpresa y al principio no supe qué decir, pero plata es plata y al final le dije que si y enseguida me subí al auto. Al llegar nos estaba esperando la esposa de mi cliente, apenas con un baby doll medio transparente y una calentura casi tan grande como la mía. Enseguida nos clavamos los ojos mutuamente y en esos segundos de silencio de mujer a mujer nos dijimos todo. No pudimos esperar un segundo más y enseguida fuimos los tres al dormitorio. Nosotras nos desvestimos enseguida, y viendo que él tardaba un poco más le dimos un buen motivo para apurarse... Nos subimos de rodillas a la cama y mientras se sacaba lo que le quedaba de ropa, su mujercita (que flor de guarra resultó ser) y yo le dedicamos un lindo show lésbico como pocos habrá presenciado en su vida. Yo, sólo vestida con mis medias rosa, le quité el baby doll hasta dejarla completamente desnuda, y al darla vuelta hacia mí nos abrazamos mientras lo mirábamos a los ojos con una sonrisa de picardía en la cara. Y sin más que eso, nos miramos y nos dimos un beso que lo hizo poner completamente loco. Mientras nuestras lenguas se entrelazaban en la boca de ambas nos acariciábamos todo el cuerpo entre gemidos y jadeos, dejando la habitación hecha una caldera y a nosotros tres llenos de deseo. El tipo, ya desnudo, nos miraba manosearnos sin poder creerlo al tiempo que se tocaba el pito duro y todo hinchado por el espectáculo. Se acercó al borde de la cama y nosotras nos acercamos a él como dos perras infernales en celo a comer el pito que se erguía ante nosotras. Me dejo ser la primera en tragarlo y como la profesional que soy empecé a darle una buena mamada mientras ella me agarraba de las tetas con una mano y con la otra se deleitaba excitándome con los dedos en la entrepierna, sacándome jugos como nadie y metiéndome los dedos en la concha y en el culo. De cuando en cuando se ponía a mi lado y le chupábamos la pija juntas a su marido, pasándole la lengua por todo el tronco y dándonos besos en la boca con la colorada cabezota entre nuestros labios. Y para terminar de enardecer a al tipo, la ubiqué a ella debajo de mi, para que alternadamente me mamara las tetas y le chupe los huevos a su esposo, al tiempo que yo me tragaba su pito de la cabeza a la base. No duramos mucho en esa posición. El tipo tenía unas ganas locas de cogernos a las dos y enseguida me recosté boca arriba abierta de piernas mientras ella se me acercaba boca abajo para chupármela, dejándole el camino libre a su marido lleno de calentura. En minutos la cabeza de ella estaba en mi entrepierna y su boca se comía mi vulva toda babosa, al tiempo que el tipo se le subía encima por la espalda. Se la metió por el culo desesperadamente mientras ella me chupaba la concha de una manera espectacular, como sólo las mujeres sabemos hacer, dejándome loca de placer. Me apretaba las tetas del gusto por las sensaciones que me estaba arrancando esta chica mientras el marido le bombeaba en el culo de una manera atroz. La cogió un rato hasta que en medio de todo ese gozo ella acabó sobremanera, y el necesitaba justo eso para llegar a también a un orgasmo terrible, en el que me dejaba ver como se la clavaba bien adentro a su mujer para inyectarle una buena dosis de esperma. Le acabó adentro por varios segundos, que la desconcentraron lo suficiente como para hacerla interrumpir la tremenda chupada que me estaba dando. Pensé que ahí había terminado todo pero aún faltaba algo más. En cuanto mi cliente se salió de encima de su esposa, nos pusimos de rodillas frente a frente las dos y ella se abrió ligeramente de piernas para colarse los dedos en el culo y así hacer bajar algo de todo ese semen que su pareja le había dejado adentro. Hurgaba frenéticamente en su culo hasta que al final el semen empezó a salir y así como se sacó los dedos llenos de leche del culo me los dio a chupar, metiéndomelos en la boca muerta de lujuria. Lo hizo algunas veces más, probando ella un poco también, mientras su marido se le acercaba desde atrás. En ese momento ella se ubicó a mis espaldas dejándome cara a cara con su esposo. Empezó a meterme los dedos en la vagina y besarme los oídos y el cuello como la mejor amante al tiempo que él me chupaba las tetas con gran voracidad, haciéndome calentar aún más. No pude aguantarme ni un minuto más de esa forma y enseguida ella se acostó boca arriba abriéndose de piernas conmigo sentada sobre su cara, dejándole mi concha justo sobre la boca y con la boca mía en su entrepierna, a lo que se sumó su esposo por detrás de mi, especial para cogerme el culo. Nosotras nos seguíamos chupando la una a la otra mientras el marido de ella se fregaba el pito sobre mi agujero, ya medio abierto por toda esa calentura y por la ansiedad de recibir por fin esa verga tan esperada. Me incorporé un poco para que ella me dilatara un poco más con la lengua, chupándole el pito a su esposo también para mantenérselo duro, hasta que al fin me incliné de nuevo hacia delante para ser penetrada y así como se la sacó de la boca a ella me la dio por el culo a mi, apoyando la cabeza y forzándome el ano en único pero fortísimo empujón que no paró hasta dejarme toda la tranca enterrada bien adentro. Me la hizo sentir completa de principio a fin, bombeándome duro y parejo hasta golpearme el ano con los huevos para diversión de su mujer, que veía desde un lugar preferencial como su esposo me rompía el culo poco a poco. Me chupaba la concha a mi pero también lamía los huevos de él, dejándonos locos de placer cuando le pasaba la lengua suavemente a mi esfínter, casi a punto de romperse y enrojecido por la brutal empalada que me estaban dando. Por momentos paraba y me la sacaba del culo para dársela a chupar un poco a su mujer y luego me la volvía a meter, cogiendome bien fuerte como antes, mientras ella seguía concentrada en violar mi vagina con la lengua. De mi cueva brotaba flujo como de una fuente que ella se bebía al chuparme, tan espléndidamente bien que me hizo gritar un orgasmo increíblemente placentero, como sólo una mujer puede darle a otra. Mientras gozábamos juntas plenamente de mi orgasmo pude sentir un fuerte tirón en el ano, producto de la salvaje culeada que su esposo me daba sin piedad, hasta que sin poder aguantar más la espera ella le pidió a él a gritos que me acabara dentro, que quería ver su leche fluir dentro de mi. Ahora era también yo la que le suplicaba que me acabara adentro, que me quemara las tripas con su esperma hirviendo. Y al fin, agarrándome fuertemente de las nalgas me la hincó tan profundamente como pudo, empujando un poco más para tocarme el fondo con la cabeza, y en medio de un grito de placer me largó un abundante chorro de semen ardiente. Gritaba al sentir esa leche espesa inundarme el culo y al pito que tenía clavado dentro seguir escupiendo más y más, al tiempo que escuchaba como ella se deleitaba viendo a su esposo inocularme su semilla. Cada empujoncito para segregar esperma en mi interior era festejado por ella, asintiendo de satisfacción y pidiendo aún más hasta que él me sacó el pito del culo ya roto y dolorido. Eso era lo que ella esperaba con tanta ansiedad. En cuanto su esposo se hubo corrido, ella me obligo a quedarme como estaba y a inclinarme lentamente hasta quedar de rodillas, con la entrepierna sobre su cara. Espero a que él diera la vuelta para ubicarse delante de mí, y mientras él me agarraba de las tetas y las mamaba, ella empezó a hurgar con los dedos dentro de mi culo en busca de la leche que me había dejado dentro. El mordía y succionaba mis pezones con la voracidad de un animal al tiempo que ella me metía dos y hasta tres dedos en el culo hasta dar con lo que buscaba. Tanto placer junto me hizo relajar de gusto y entonces empecé a sentir como me bajaba la leche, por lo que acerqué un poco más mi entrepierna a su cara y separándome las nalgas con las manos traté de dejar mi ano lo más abierto posible. En ese momento me sacó los dedos y acercaba mis caderas a la cara con la boca abierta, esperando ansiosa hasta que no pude más y empezó a salir primero un chorrito fino de leche que le mojó la barbilla y luego los labios. Luego de relamerse se acercó y me metió la lengua en el culo, lamiendo el esfínter y volviéndola a meter hasta que me relajé y me abrió el culo por completo, tras lo cual apoyó la cabeza en la cama y haciéndome sentar sobre ella de nuevo, abrió rápidamente la boca. La cogida que su esposo me había dado me dejó el culo tan abierto y roto que no pude contener la tremenda cantidad de leche que me bajó y que esta puerca recibió directamente en su boca abierta, tragando cuanto podía y sin desperdiciar ni una gota, hasta que al final sólo bajaron algunas gotitas (calculo que el resto de la leche quedó dentro de mi) que se dio el gusto de relamer de mi agujero. Nos quedamos así juntas, hasta que al final nos acostamos los tres unos minutos. El estaba que no daba más, y nosotras muertas de cansancio. Después de pasar al baño me vestí, me dieron mi plata y nos despedimos ‘hasta la próxima’. Lo que no sabía era que acababa de tener a mis primeros clientes fijos y que habría no una sino varias ‘próximas’. 04:25 Habían pasado ya quince minutos desde que salí de esa orgía y a pesar de que había cierto movimiento en la calle nadie más paraba, el cansancio se hacía notar cada vez más y encima pronto amanecería, por lo que decidí volver a casa a reponer fuerzas. De camino a casa alguien que pasó por mi lado me preguntó cuánto cobraba y por costumbre se lo dije con intenciones de atenderlo, pero enseguida siguió caminando, igual que yo. Saludé a unas amigas que trabajan en la esquina del hospital y al caminar unas cuadras mas llegué por fin a casa, donde me di una buena ducha fría, comí algo y me acosté a dormir, merecido descanso después de una corta pero intensa noche de trabajo, siempre haciendo la esquina. |
|